sábado, 24 de noviembre de 2012

Rayos de sol.



Me imagino en una ventana.
Una ventana dónde puedo observar todo, y no hay horizonte.
Ante mí se extiende un mar dorado infinito, lleno de luz, y me pregunto dónde terminará.
Dónde se habrán ido a parar mis sueños, si se habrán perdido por ese cielo azul.
Me pregunto si ese aire tan puro es como el sabor de la libertad.
Si los rayos de sol que rozan mi piel son tan cálidos y ardientes cómo las caricias del amor.
Me pregunto cómo sería volar tras las águilas que surcan los cielos,
si allí encontraría mis sueños,
y con ellos mi felicidad.



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