sábado, 24 de noviembre de 2012

Rayos de sol.



Me imagino en una ventana.
Una ventana dónde puedo observar todo, y no hay horizonte.
Ante mí se extiende un mar dorado infinito, lleno de luz, y me pregunto dónde terminará.
Dónde se habrán ido a parar mis sueños, si se habrán perdido por ese cielo azul.
Me pregunto si ese aire tan puro es como el sabor de la libertad.
Si los rayos de sol que rozan mi piel son tan cálidos y ardientes cómo las caricias del amor.
Me pregunto cómo sería volar tras las águilas que surcan los cielos,
si allí encontraría mis sueños,
y con ellos mi felicidad.



martes, 20 de noviembre de 2012

Un valioso tesoro, una mota de ese polvo.



Recuerdos pasan ante mis ojos como las diapositivas de esas antiguas películas. Momentos tan antiguos que aparecen en mi mente en blanco y negro, como esas viejas leyendas de cine que vimos juntos, como una vieja broma que ha quedado enterrada en el polvo sin nadie que se moleste en sacarle brillo.
Mi mirada se pierde mientras mi mente divaga en esas frías noches de invierno en las que tu rostro se perdía en la nieve blanca como yo ahora me pierdo en este pozo de sentimientos. Y es que ya ni si quiera puedo esbozar una fría sonrisa que contraste con la cálida recibida de tus brazos, ni con la llama que podía atisbar en tus ojos claros.
Y ahora hay color en todo, hasta en la televisión, en todo menos en el sentido de mi vida, me da la sensación de que soy ese polvo al que ya nadie quiere sacar brillo, esa molestia que va pasando de unas manos a otras como perro sin dueño. Y es que tú eras mi ama y constantemente quedo huérfano, noto como la vida pasa a cámara lenta mientras todo avanza y yo me quedo suspendido en otro tiempo. Todo es nuevo para mí pero ya no me interesa, no es como cuando descubrí tu alegre pestañeo o tu elegante levantar de cejas.
Me llaman olvido, y a ti te dedico lo que escribo, memoria, ya que eres mi dueña. Se que este instante será breve ya que pronto no me recordarás, pero aunque sea fugaz quiero dejar mi pequeña huella. Quiero hablarte de todo lo que hemos vivido juntos, de los grandes momentos que la razón consideró insignificantes y decidió borrar, solo quiero mostrarte todos esos detalles esenciales que dejaste pasar porque subestimaste. Cada cruce de miradas del que podría haber surgido algo , pero quedó en la nada, cara roce que pudo comenzar una buena relación pero que el estrés o la rutina clasificó como una nimiedad, cada oportunidad que has podido tener pero que de tu mente has borrado, y con esto pretendo decirte que no hay porque estar triste, porque por mucho que ya no lo recuerdes, siempre tendrás una razón para sonreír, porque por mucho que algunos te hagan llorar, mucha otra gente te podrá hacer feliz.
Así que olvídate de mí, pero no de lo escondo, de que soy un cofre lleno de tesoros que puedes imaginar siempre que quieras, y que no tendrán ni rastro de ese polvo, solo el brillo que te molestes en sacar.
Con cariño infinito que seguramente olvidarás, te recuerdo que te dedico estas palabras, y espero que sean útiles, ya que todo el mundo tiene derecho a ser recordado y ha poder recordar.

martes, 2 de octubre de 2012

You can touch the stars *



¿Porqué? Dímelo por que yo ni lo se ni lo entiendo.

¿Porqué en días grises cuándo necesito luz y claridad, sólo te veo a ti?
¿Porqué contigo me siento indefensa pero segura, triste pero feliz? Esa sensación extraña que quiero que pare pero que nunca termine... ¿Cómo se llama? Ah, sí.. amor. ¿Pero cómo puede ser amor si tú eres todo lo opuesto a mí?

Sólo soy incapaz de sacar de mi cabeza el momento que estuve más cerca de ti.
Esperando al amanecer en la playa llevábamos toda la noche hablando, y cuando yo estaba en la orilla viendo como desaparecían las últimas estrellas por detrás te acercaste a mí.
Me rodeaste con tus brazos y me susurraste al oído que no me preocupara, que si me ponía de puntillas y alzaba la mano podía cogerlas, y así lo hicimos. En ese instante algo cambió en mí.

Del odio al amor sólo hay un paso, y creo que mis pies intentan pararme cuando en el fondo quiero arriesgarme a darlo.
Y ahora cada vez que echo de menos tus palabras cariñosas y tu presencia, mi único consuelo es bajar a la orilla de la playa para mirar el cielo y soñar despierta con ese momento en el que alzamos nuestras manos y cazamos juntos las estrellas.

La verdadera razón es que tengo miedo, ¿a qué ? No se si es miedo a ti, a mí, al amor, o miedo al miedo. Pero... ¿Por qué no intentarlo?
Tu sonrisa me tienta ha hacerlo mientras mi cabeza aleja las emociones del corazón como mis pies me hacen dar media vuelta y alejarme de ti.
Pero lo que realmente me entristece, es que no tendría que dar el gran paso si fueras tú el que se acercara a mí.




lunes, 1 de octubre de 2012

Dos cuerpos, cama rústica.



"Nuestros labios se entreabrían para ir cogiendo aire, y teníamos los ojos cerrados.
Nuestros pies inquietos seguían el ritmo de la música y marcaban nuestro movimiento, jugando entre  ellos y escapándose como niños traviesos.
Y nosotros nos dejábamos llevar por los sentimientos.
El agua iba salpicándome toda la piel, pero eso no importaba, yo sentía que no podía parar, que tenía que seguir la coreografía que mi corazón dictaba.
Un giro y una vuelta, y otro giro más. Nuestras piernas se cruzaban sin llegar a tocarse.
Nuestros cuerpos se acercaban y alejaban, como el balanceo de mis caderas y mis brazos. Yo solo notaba cómo la música fluía y resbalaba por todas mis extremidades, suave y fiera a la vez, empujándome a subir y bajar, a bailar contigo y también sola.
Parecía que tú te ibas guiando por lo mismo, y los dos nos complementábamos en esa danza rápida que mezclaba sensaciones únicas.
Vueltas y coreografía delicada que iba interpretando con cada brusco y suave movimiento.
Y de pronto un último paso fugaz y terminamos chocando nuestros cuerpos.
El baile de nuestros corazones encontró un principio, y el juego del amor dio paso al periodo de prueba. Al ensayo antes de subir al escenario, cómo una relación que no comienza en ninguna fecha.
Y entonces me fijé verdaderamente en tí..., y sentí que mi mundo había cambiado. Quedó patas arriba, y al igual que nuestra coreografía, dio una vuelta de ciento ochenta grados.
Nos pusimos derechos, sin aliento, y nos miramos con complicidad dentro de esa sala rústica.
Nuestros ojos se observaban chispeando satisfechos.
Buen trabajo, y buena música."

sábado, 15 de septiembre de 2012

Detalles...

                                   




De la cama salté cada día con ganas de comerme el mundo. El día a día afronté sonrisa tras sonrisa, porque cada piedra en mi camino daba más valor a la vida, ya que de caídas aprendí a perder el vértigo por saltar alto, a dar la cara por los demás, querer más a mis amigos. Dí  de lo que tenía todo, y siempre más me devolvieron. Mi alegría compartí junto con mi entusiasmo, y junto a la gente que quería celebré cada progreso. Porque los pequeños detalles eran los más importantes, y los que te empujaban a querer seguir subiendo. La alegría en los ojos de la gente, y las chispas del amor.
Porque cuando el tiempo pasa te das cuenta de que todo es especial e inolvidable, la inocente infancia que persigue la niñez, los descubrimientos de la vida adolescente, el primer trabajo y las responsabilidades, porque como siempre dicen, nunca se olvidan las primeras veces, pero lo que luego se queda grabado a fuego son los pequeños detalles.

Mi princesita pequeña.





Eres una chica especial, 
una de las que sueña.


Tu sonrisa brilla en la oscuridad
y de tus ilusiones eres dueña.

Señora de las fantasías,
princesa risueña,

eres la llama cálida y alegre
que aviva mi leña.


viernes, 14 de septiembre de 2012

Alma de mariposa.




Me preguntas porqué me río y estoy feliz pase lo que pase.
Te sorprende que viva con una perspectiva distinta.
Cómo puedo ser siempre optimista siendo tan injusta la vida, y cómo puedo vivirla siendo siempre paciente. Esperando el momento para romper el hielo y sacar unas sonrisas.
Quieres saber cómo es que no tengo complejos y la gente me quiere.
Yo lo aprendí en un día corriente:

Recuerdo que una vez alguien me regaló una rosa.
Sí, una de esas típicas flores rojas.
Ese alguien no era más que nadie, sólo un igual, como nosotros,
pero siempre con una sonrisa en la boca.
Yo, parada en la calle, le analicé atentamente:
Ojos negros, tez morena, dientes blancos, y un alma diferente.
Parecía que poco a poco iba tejiendo su vida, llegando a ser libre,
volando hacia el cielo. Alma de mariposa.
Era una persona interiormente bella viviendo con poca cosa.
Entonces entendí que la vida era eso.
No complicarse, ser paciente y sincero, pero siempre hacer feliz a los demás aunque no les conocieras, con pequeños detalles como regalando una rosa.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Amor de invierno♥



...Y no te vi hasta que me miraste, entonces sentí tus ojos como un dulce cosquilleo.. y supe que eras tú. Te encontré a mis espaldas y me dejaste mudo.
Eras la diosa de la belleza, y podías hechizar a cualquier hombre. Tu sonrisa me hizo tragar saliva, y tu mirada líquida como el veneno me llegó al corazón quitándome el aliento.
Y entonces envidié a esos blancos copos derritiéndose en tu piel. Envidié hasta el roce del viento en tu cuerpo.
Eras perfecta, como lo fue ese momento.
Y desde entonces no puedo parar de recordarte, porque por muy lejos que ahora estés de mí, y haya pasado tanto tiempo, sé que nunca voy a poder olvidarte, ahí parada, con tus profundos ojos azules mirándome. Eres esa imagen congelada que es incapaz de borrarse de mi mente.
La belleza completa eras tú, perfección sumergida en un mar blanco, y así perdurarás para siempre en el océano de mis recuerdos. Como un viejo sueño que tuve y retengo.
Una dulce ilusión de lo que un día llegué a amar y sigo queriendo.



domingo, 29 de enero de 2012

Estoy enamorado ♥



Me escondo tras las hojas de los árboles, esas que van cayendo sin que nadie pare, esas hojas de colores que transporta el aire.

Y desde mi escondite, no he podido evitar verte. En silencio y alegre cierras los ojos e inspiras lentamente.

Dulce musa, niña alegre.

Los rayos que llegan a través de las hojas acarician tu delicada piel, dejando una bonita imagen grabada en mi mente.

Eres como una diosa.
Y he llegado a la conclusión de estoy enamorado.

Dulce musa, niña alegre,
daría cualquier cosa por estar a tu lado.

jueves, 19 de enero de 2012

i Love you ♥



"Una gota de agua se deslizó por el cristal.

Era diciembre y hacía un frío que helaba los huesos. No había empezado a nevar, pero pronto comenzaría.

Miré el cielo, y pude ver que estaba descargando sus gotas caprichosamente sobre la gente de la calle. Parecían tan alegres...

No me acordaba de la última Navidad .... o sí. Pero no quería recordarla.

Miré la calle, y ya, sin poder evitarlo, mis ojos se perdieron entre la gente, y yo... Yo estaba sumergida en el pasado.


Todo comenzó en otoño.

Las hojas de colores cálidos caían de los árboles, y yo buscaba paz leyendo en el bosque mágico que estaba al lado de la casa de mis abuelos...


NO, todo comenzó en verano.

Sí ... en verano.

La casa de mis abuelos estaba cerca de un pintoresco pueblo perdido entre los montes, y de un bosque enorme al que me encantaba ir. Mis abuelos siempre sonreían y vivían alegres en ese mundo verde. 

Todas las mañanas iba al pueblo diciendo que era para comprar el pan, pero en el fondo me gustaba ver las bonitas calles con los niños corriendo, y las casas de piedra.

En verano hacía  mucho calor, así que de vez en cuando mis padres y yo íbamos a un río cercano donde los chicos y chicas de mi edad se bañaban y bromeaban, pero con ellos nunca hablaba, ya que no me atrevía.

Uno de los muchos días que fui al bosque, todo cambió.

Estaba apoyada en el tronco de un gran árbol sobre el suelo cubierto de hojas, leyendo uno de mis libros, y sentí que alguien me estaba observando.

Un chico bastante mono me miraba con curiosidad. Estaba de pie bajo las copas de los árboles, y aunque era verano, llevaba vaqueros y un jersey fino con cuello de pico. Me sentí descubierta con mis shorts y mi camiseta de tirantes.

De repente dejé de sentir vergüenza, y le pregunté:

"¿No tienes calor?"

Primero se sorprendió, quizá fue por escuchar el sonido de mi voz, y me sonrojé mientras se sentaba a mi lado. Luego sonrió.

"No, ¿y tú?"

"Mmm... Quizá."

Se inclinaba hacia mí para poder ver el libro que leía y al escucharlo soltó aire en una especie de sonrisa.

Lo mismo que me pasa a mí pensando que esa fue nuestra primera conversación.


Escucho un chasquido.

Mi madre abre la puerta de mi habitación.

- Cielo, el invitado viene hoy.

- Genial - sonrío forzadamente.

No me gusta como soy ahora. No soy yo. Ya nunca me río, pero es que nada me hace gracia. Y no lo puedo evitar, se me han quitado las ganas de salir, y me quedo encerrada en esta habitación, mi habitación. Y eso no debería ser así. Tampoco puedo evitar estar triste, pero por suerte ya no lloro, creo que ya no quedan más lágrimas, y que ya se ha hecho lejano y débil el motivo por el cual las derramaba, pero... tampoco puedo evitar sentirlo y recordarlo como si no fuera tan lejano... ni tan débil.

Intento mantener un poco de conversación con mamá, pero ya tiene prisa por los preparativos y me deja en mi habitación sola, con el peligro de caer en más heridas y recuerdos.

Cuando todo era muy diferente. Cuando yo aún era yo.


Era finales de agosto, dentro de nada comenzaría septiembre.

Estábamos bañándonos en el río y chapuceando en el agua fresca y brillante.

No dejaba de reírme mirando las caras que él ponía para hacerme sonreír, y disfrutaba con sus cálidos abrazos en contraste con el agua fría y en los momentos en los que tenía que nadar deprisa escapando de él para que no me cogiera, cosa que nunca conseguía.

Salimos del agua para secarnos sobre la hierba, y sentados en esta se acercó a mí, y con sus cálidas manos en mi espalda, me dio el primer beso.

Me gustó porque era especial, alegre y amable, simpático y a demás sensible, y demostraba tener muchas cosas en común conmigo. Le gustaba perderse en el bosque, la lectura y la música, sobre todo la música. Y a demás tenía unos ojos increíbles, y esa sonrisa... No me creía que hubiera encontrado a alguien como él.

Recuerdo estar por el pueblo con él de la mano, y esa risa que me seguía a todos los lados. También recuerdo el momento en el que me presentó a sus amigos, a los que siempre veía en el río, y que eran tan alegres como parecían.

Recuerdo que estaba como dentro de una burbuja, con nuestros paseos por el bosque en el que las hojas pasaron a ser de colores, y a los dos iluminados por la luz que se escapaba entre las ramas de los árboles.

Recuerdo demasiadas cosas, pero recuerdos es lo único que ahora son...."